Ayer los ecologistas británicos y holandeses iniciaron la “marcha verde” hacia el Parlamento Europeo en Bruselas y Estrasburgo.
El buen resultado de los holandeses que mejoran en dos puntos sus resultados y que mantienen sus dos escaños con dos nuevos eurodiputados es francamente alentador.
Frente al ascenso de las opciones de la extrema derecha y de los euroescépticos es todavía más grande el contraste si cabe.
Los ingleses podrían llegar a tener hasta tres eurodiputados, y parece confirmado el escaño de la candidata inglesa que sería por primera vez representante de los verdes británicos en el europarlamento.
El pacifismo de los Verdes será puesto a prueba dentro de la Unión Europea cuando tengamos que frenar la xenofobia y el racismo de las ideologías nacionalistas que alientan el euroescepticismo.
Y en la política exterior tendremos que “descongelar” conflictos latentes como el que afecta a los saharauís que llevan demasiados años pidiendo una solución justa y que por intereses económicos son sacrificados e ignorados cuando la defensa y promoción de los derechos humanos en las fronteras de la Unión debe ser la primera de nuestras prioridades. Mucho trabajo, pero la marcha verde hacia Bruselas ya ha comenzado.